«Estoy enamorado de ti»; ‘Hercai‘

  • Hazar no acepta a Azize como su madre.
  • Yaren intenta suicidarse.
  • Reyyan sufre un amago de aborto.

    Se celebra el día de San Valentín, y Reyyan y Miran siguen distanciados, después de que el muchacho dejara sola a su esposa la noche anterior. Pese a ello, la Sadoglu se viste con su mejor vestido y sale a la terraza de la mansión, sin imaginar que él ha preparado una velada especial para los dos. «Perdóname de verdad. En mi vida lo más importante sois tú y nuestro hijo Umut», reconoce el hombre, abrazándola.

    No son los únicos que viven ese día de una manera especial. Azize recibe un ramo de flores de Nasuh, quien, además, se las ingenia para traer a Hazar hasta la casa, para que madre e hijo puedan hablar. Por su parte, Firat invita a Zeynep a cenar en casa de su madre, dejando claros sus sentimientos por ella. Y Azat y Gönul eligen ese día para besarse por primera vez, tras el rechazo del chico debido a la decisión de su familia de abandonar Midyat. «Estoy enamorado de ti», confiesa por fin el hermano de Yaren.

    La chica, que recibe el beso con emoción, se niega a aceptar que ahora su amor vaya a abandonarla. «¿Por qué te vas? Hace un tiempo tú me pediste que me quedara y yo lo hice. Hazlo tú también ahora», le suplica. Sin embargo, la familia de Azat ya prepara las maletas. «Nos iremos esta misma noche. Es lo mejor para Yaren, si queremos salvarla», asegura Cihan, que aún trata de superar el susto de ver a su hija a punto de suicidarse.

    Füsun lleva a Yaren al lugar donde mató a su hijo

    Lo que no imaginan es que Füsun se les va a adelantar. Mientras la joven empaqueta todas sus cosas, la matriarca de los Aslanbey acude a la mansión y le pide que baje. A pesar de todo el esfuerzo de Handan por evitarlo, la chica monta en el coche con su suegra, que la lleva al lugar exacto donde mató a Harun. «Ahora me vas a contar paso por paso lo que sucedió y cómo murió mi hijo», la ordena. Tras recordar minuto a minuto aquella noche, Füsun coge una pistola y apunta a la cabeza de su nuera.

    Tampoco Azize logra que las cosas mejoren para ella, pues Hazar, lejos de aceptarla, sigue reprochándole las maldades que ha cometido. «Me quitaste a mi amada, para encerrarla durante años; a mi hijo, al que no llegué a conocer; has intentado que mi propio hijo acabe con mi vida. ¡Jamás te perdonaré!», insiste el hombre. Aunque apenas la escucha, la mujer se justifica: «Yo me enteré de que eras mi hijo el mismo día que tu padre supo que yo era Ayse. Nunca olvidaré el día que creí que habías muerto en aquel incendio».

    Al ver que él sigue negándose a ver en ella a su verdadera madre, Azize le manda que la mate: «Acaba conmigo, es lo justo después de todo lo que te he hecho». Con el arma en la mano, Hazar cambia de opinión y se la ofrece a la mujer: «Mátate tu misma». Cuando el hombre sale de la casa y se encuentra con su padre, un disparo retumba dentro del lugar, donde se ha quedado la destronada matriarca de los Aslanbey.

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