Un instante de felicidad; ‘La cocinera de Castamar’

QUÉ HA PASADO

• Don Diego promete amor incondicional a Clara.

• Amelia confiesa a doña Mercedes que está encinta.

• Carmen elabora una receta.

Clara ya está recuperada y ha vuelto al trabajo, aunque sigue preocupada por el futuro incierto de su padre. Razón no le falta, pues Melquiades le confirma que será ejecutado dentro de dos días.

“Tengo que hacer todo lo posible por salvarlo”, asegura a don Diego, que se muestra dispuesto a ayudarla. Juntos acuerdan buscar algún documento que corrobore su inocencia. “Me diste fuerzas cuando no las tenía, cuenta conmigo”, le promete él.

Sol y Francisco continúan gozando de su amor. Tanto, que el conde le insinúa que deberían comprometerse: “Nuestra magia no se apagaría”. Aunque al principio cree que su joven amante bromea, la viuda acepta y decide programar un largo viaje por Europa para disfrutar de la fogosa relación. La visita de Enrique enturbiará los planes, ya que piensa que el idilio no es más que una provocación.

Amelia está desesperada por encontrar a alguien que sustituya a Clara y poder echarla. Doña Mercedes intenta calmarla: “No tengas prisa, no hay de qué preocuparse”. Luego, le habla de una de las viejas tradiciones de Castamar que tendrá lugar en los próximos días: se trata de la carrera de capones, en la que criados y nobles se juntan para ver cuál es el más rápido y degustarlo en la cena.

Este día parece ser un paréntesis en los problemas de la joven, que disfruta de la velada junto a su inseparable confidente Gabriel, lejos de pensar que está enamorándose de ella.

Los chantajes de Enrique no cesan. Esta vez, su víctima es Ignacio Montes, a quien entregó gran cantidad de dinero para comenzar un proyecto en el alcantarillado de Madrid. Parece ser que el hombre se lo ha gastado en otros asuntos y lo amenaza con que si no devuelve lo prestado su relación amorosa con Alfredo de Carrión saldrá a la luz.

Por su parte, Clara halla una carta en la que podría descubrirse al verdadero asesino del coronel Quintanilla. Cuando el duque visita al rey para mostrársela, a este no parece convencerle: “Es irrelevante su ejecución, el pueblo necesita una cabeza de turco”. El tiempo se agota y necesitan pruebas para indultar a Armando.

Para Elisa están siendo unos días complicados, ya que se siente mal por haber espiado a Clara y a su señor, como le ordenó Amelia de forma velada. Después de pensarlo mucho y pedir consejo a su amado Roberto, decide confesarse a su amiga: “Te he traicionado”. Además, le desvela que la futura duquesa está encinta.

La Guardia Real hace una visita a Sol Montijos para interrogarla sobre la muerte de su esposo: “Estamos cerca de descubrir al culpable, además, conocemos todos los detalles de su relación con Francisco Marlango”.

Ella intenta excusarse, pero Enrique lo ha orquestado todo para que su amante acabe en la cárcel.

En Castamar, el servicio se pregunta por las constantes ausencias de doña Úrsula y deciden apostar para ver quién lo adivina. Cuando Melquiades lo descubre, les llama la atención: “Es una falta de respeto”. El ama de llaves guarda un gran secreto que está matándola.

Cuando don Diego recibe el documento que podría salvar al padre de Clara se queda estupefacto, pues lo inculpa.

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