Máxima de Holanda y la tiara que llevó su suegra en su boda

Mientras que hay royals que tienden a la discreción y les cuesta sacar las joyas más valiosas y majestuosas del joyero, otras como Máxima de Holanda no tienen problema en lucir las piezas más llamativas. La reina holandesa participó anoche en la cena de Estado ofrecida en Ámsterdam en honor del presidente de Italia y su esposa y apostó por un look de fiesta coronado por la tiara más especial: la tiara de perlas Württemberg.

Máxima de Holanda recuperó de su armario un vestido dorado firmado por Jan Taminiau, de manga larga, cuerpo ajustado y falda de vuelo con detalle de lentejuelas y transparencias en las mangas, que ya había lucido en 2013 para asistir al Día de los Príncipes. Un diseño de fiesta que adornó con una una de las joyas más especiales de la corona neerlandesa, La tiara de perlas Württemberg, creada para la reina Guillermina en 1897, un año antes de su entronización. Además, Máxima no dudó en añadir más perlas al look luciendo un collar de perlas de cinco vueltas.

La espectacular tiara está formada por una estructura de diamantes con 35 perlas redondas engastadas y 11 en forma de lágrima. Se trata de una tiara desmontable que se puede utilizar de varias formas, prescindiendo de parte de las perlas superiores para lograr una tiara más sencilla. La reina Guillermina utilizó esta tiara en algunos de sus primeros actos oficiales como reina y también posó con ella para uno de los sellos oficiales que llevaban su retrato.

Tras su abdicación, la tiara pasó a manos de la reina Juliana, que a mediados del siglo XX creó una fundación encargada de custodiar joyas como esta para que no pudieran ser vendidas o heredadas de manera personal, y pertenecieran siempre a la Corona. En 1966 la tiara encontró una nueva portadora, la princesa Beatriz, que la utilizó para su boda con Claus Van Amsberg. La pieza tuvo un papel muy relevante en su look nupcial, pues incluso el vestido fue bordado a juego con el diseño de la tiara.

Cuando fue coronada, Beatriz utilizó esta tiara en múltiples eventos e incluso fue la que escogió para acudir a la boda de Mary Donaldson y el príncipe Federico de Dinamarca en 2004. Para marcar lo mucho que le gusta, fue también la tiara que escogió para la cena oficial de la noche anterior a su abdicación.

Desde entonces, la nueva reina, Máxima de Holanda, dispone de esta pieza única que anoche lució para crear un look realmente espectacular.




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